La forma teórica de la ciencia, basada en la lógica formal, encuentra, a esta altura del desarrollo de la sociedad capitalista, un límite visible: demuestra no poseer la potencia de la regulación consciente de la vida social, erigiéndose, por tanto, en una forma necesariamente apologética del capital, fijando y multiplicando la fragmentación de su propio conocimiento en múltiples disciplinas, y declarando, en último término, la imposibilidad misma del conocimiento objetivo.
Frente a este límite manifiesto, la subjetividad productiva expandida de la clase obrera (su órgano portador del conocimiento científico) no puede más que revolucionar la forma misma de la ciencia, transformándola en conocimiento dialéctico: un conocimiento que ya no se detiene ante las simples afirmaciones aparentes, para luego representarlas y conectarlas de forma exterior mediante una teoría, sino que penetra mediante el pensamiento en las determinaciones materiales existentes en el objeto real que pretende transformar, siguiendo idealmente su propio automovimiento, apropiando y desarrollando íntegramente sus potencias.
El SICAR (Síntesis e Investigación Científica como Acción Revolucionaria) busca avanzar sobre la producción internacional del obrero colectivo capaz de organizar su acción bajo esta nueva forma de conocimiento –descubierta incipientemente por Karl Marx– y de ampliar constantemente el alcance de esa capacidad. Lo hace a través de la formación e investigación colectiva, integrada orgánicamente, nucleando a científicos y científicas provenientes de diversos ámbitos de acumulación y de las más variadas disciplinas, camaradas con ambiciones de superar la mutilación que implica su propia formación académica. Sin embargo, el avance en este primer frente sólo constituye un primer paso hacia el objetivo fundamental de nuestra organización: la producción programática revolucionaria de la clase obrera en los diversos espacios de acumulación en que toma forma la unidad mundial del modo de producción capitalista. La razón de este proceder es contundente: sin un programa desarrollado a partir del conocimiento dialéctico, resulta imposible ya la formación de órganos políticos partidarios de la clase obrera que porten la potencia de avanzar en la centralización del capital, es decir, que personifiquen la superación de las trabas al desarrollo de las fuerzas productivas que suponen no sólo la existencia de las clases capitalista y terrateniente, sino, sobre todo, la permanencia de las fronteras nacionales como formas del trabajo privado. Llamamos, entonces, a todos y todas las camaradas del mundo con ambiciones de avanzar realmente en el conocimiento objetivo, siendo conscientes de que dicho avance constituye el primer e ineludible paso en el desarrollo de la acción política revolucionaria de nuestra clase. Con mayor urgencia todavía en estos tiempos, donde el coyunturalismo, anti-intelectualismo y el furioso electoralismo acecha a la izquierda en todo el mundo, olvidando completamente las bases fundamentales del socialismo científico: sin un conocimiento objetivo profundo de la realidad no hay revolución posible.